Hace unos días fuimos a una salida con el COFOIL. Visitamos la Casa-museo de Joaquín Sorolla. Hasta ese momento no sabíamos quién
era, el día de antes nos explicaron quién era y lo que íbamos a ver.
Al llegar, lo primero que hemos visto
son los jardines que rodean la casa, decorados con plantas y flores. Uno de
ellos nos dijeron que está inspirado en uno de los jardines de la Alhambra de
Granada.
Al entrar en la
casa, la guía nos dice que nos tenemos que fijar en el suelo. Si es de madera
estamos en la parte de la casa que es taller, donde Joaquín Sorolla trabajaba,
si es de mármol estamos en la parte de la casa donde vivía junto con su
familia. Clotilde, su mujer y sus hijos Helena, Joaquín y María.
Es una casa grande,
decorada con lujo, con muchos cuadros del artista. Muchos de su familia y de temas relacionados
con el mar. No olvidemos que Sorolla era valenciano. También hay una escultura
que hizo su hija Helena, en el salón. Eran muy adelantados a su tiempo, tenían
calefacción y agua corriente en toda la casa.
En el taller,
sitio donde pasaba mucho tiempo trabajando, además de cuadros grandes, el
caballete, los pinceles largos y su paleta, también había una cama, un libro
gigante (que nos contaron que era para cantar en el coro de la iglesia, en vez
de partituras pequeñas un libro con notas gigantes para todos) y las compuertas
secretas en el suelo que se comunicaban con el sótano de la casa. Las usaba
para sacar los cuadros que no cabían por las puertas. A un lado está el último cuadro que pintó,
está sin terminar con la silla y los pinceles colocados como si fuera a volver
y terminarlo.
Fue Clotilde su
mujer la que después de su muerte donó las obras para que todo el mundo pudiera
verlas, aunque, en el grupo de gente que
se ocupa del museo está su hijo Joaquín y él ha explicado como estaba colocada
la casa cuando ellos vivían allí y así la mantienen en la actualidad.
Nos han contado
que los cuadros se ven mejor de lejos, por eso pintaba con pinceles muy largos,
porque pintaba como a brochazos pequeños y de cerca se ve borroso. Son cuadros
grandes la mayoría, con muchos colores, muy luminosos y los títulos son fáciles
de recordar porque la mayoría dice lo que ves en el cuadro.
Nos ha gustado
mucho la actividad, y queremos animaros a que la visitéis, ¡¡¡resulta muy
interesante!!!
(Eduardo A., Óscar V., M. Ángel C., Lucía C., Alberto G.,
Raquel O., Ángel R. y Máximo G.)
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